Todo me parece una mierda (menos lo vuestro)

Sólo hay dos opciones: O el panorama musical español es francamente malo, o Astrud son muy buenos.
Le ocurre a uno que le cuesta horrores encontrar grupos que merezcan la pena, en este mundo infestado de engendros concebidos por la mercadotecnia. Astrud ya no es un grupo novedoso y adolescente, su último trabajo (Tú no existes, Sinnamon, 2007) nos ha venido a confirmar un par de cosas: su madurez musical y que a estas alturas, después de una década en la escena, pueden ser considerados unos clásicos. Sin renunciar a sus propuestas inciales, en cada trabajo han evolucionado, aportando, mutando, creciendo sin dejar de ser ellos mismos, lo que en mi opinión les hace merecedores de unos galones que bien pocos pueden presumir de llevar.
Recuerdo siempre con alegría aquella vez que cayó en mis manos un recopilatorio en que el que les descubrí con una rompedora versión de Vamos al amor, tema que a un servidor, que gusta más bien poco del pop, le dejó tocado para los restos. Desde aquel entonces, Astrud forma parte de la banda sonora de mi vida y siempre que me es posible acudo a los conciertos que dan en mi ciudad, como anoche. Se lo han ganado por originales y honestos, dos cualidades que rara vez van de la mano.
Hay días en los que (musicalmente hablando) todo me parece una mierda, menos sus discos. Larga vida a Astrud.






