Archivo de la categoría Viajes

9 de Mayo, 2008

Maxorata

Cuanto viva mi alma en la forma que viviere, vivirá en ella, hecha hueso espiritual o roca espiritual de sus huesos, esa bendita isla rocosa de Fuerteventura

Miguel de Unamuno

Mi montaña favorita de Fuerteventura

Dice Pedro de su isla que es desnuda como el alma. Cuando llegas en avión y la ves desde el aire - me cuenta con su rostro iluminado - puedes ver sus venas, sus huesos. Es verdad. Fuerteventura es tierra en medio del mar, tierra pura, brutalmente desprovista de cualquier ornato, de cualquier manierismo vegetal que abrume los sentidos. Esa bendita isla rocosa de don Miguel es abstracción, es introspección: mire uno a sus montes, a sus llanuras o a sus dunas se ve uno reflejado, pero reflejado por dentro, reflejada el alma a pleno sol en esas formas modeladas minuto a minuto, siglo tras siglo, por el viento.

Fuerteventura para mi no ha sido simplemente un destino vacacional donde hemos pasado unos días maravillosos. No es una mera colección de bellas imágenes ni de nombres de resonancia ancestral (Tindaya, Betancuria, Antigua, Jandía…) No es para mi tan sólo un lugar, tan sólo un lugar en forma de isla, no, es muchísimo más. Esta isla es para mí lo que ningún lugar ha sido antes: un perfecto y armónico estado de conciencia.

6 de Noviembre, 2006

Nos ocupamos del mar

Desde las playas de Naxos se vislumbra Paros
Igual que en televisión interrumpen la emisión
para anunciar un brebaje o un masaje,
interrumpo mi canción y coloco aquí un mensaje.
Nos ocupamos del mar
y tenemos dividida la tarea:
ella cuida de las olas,
yo vigilo la marea
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado,
mis ojos en su costado.
No habrá parecido mal ya que no fue comercial
y es cosa que se agradece me parece,
en este mundo infernal
lo quien no compra perece.
También cuidamos la tierra
y también con el trabajo dividido
yo troncos, frutos y flores
ella riega lo escondido.
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado,
mis manos en su costado.
Raro es que la verdad mediante publicidad
alguna vez se abra paso,
por si acaso ahora es la oportunidad
cuando el público hace caso.
Todas las cosas tratamos
cada uno según es nuestro talante
yo lo que tiene importancia
ella todo lo importante.
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
y mi voz en su costado
.

Javier Krahe

16 de Septiembre, 2006

Al-Gharb Al-Andalus

Praia de Dona Ana (Lagos, Algarve)Durante unos días hemos visitado una tierra periférica de esta variada Europa, el Algarve portugués. El Algarve es un pedazo de la Península Ibérica tostado por el sol y que se vuelca desde la serranía que le comunica-incomunica con el resto de Portugal hacia el infinito azul del Atlántico mediante acantilados, playas y rías. Parece desparramarse tranquilo entre olivos, en un ritmo calmo y pausado que también poseen sus gentes y que termina contagiándose al viajero.
Cacela Velha (Concelho de Vila Real de Santo António, Algarve)
Del Guadalquivir al Cabo de São Vicente, el Algarve invita a buscar una belleza no siempre aparente y presta al turista apresurado y playero: el tiempo transcurre allí de otra manera y la prisa y el bullicio parece reservada sólo a los complejos hoteleros, que por fortuna todavía no son dueños y señores absolutos de cada centímetro de su costa.
Las gentes del Algarve son tranquilas, sencillas, herederos tras generaciones del legado árabe, cristiano y ultramarino. En muchas de ellas, sobre todo en los pescadores, he encontrado una mirada profunda, con un punto de escepticismo, que diríase escudriña el horizonte del océano y de vez en cuando, volviéndose, la geografía continental desde su rincón suroeste: Al-Gharb Al-Andalus, el Al-Andalus occidental.

8 de Mayo, 2006

El bosque hermoso

Ohian eder, el bosque hermoso
Aún quedan pedazos del Paraíso en la tierra, aún quedan bosques hermosos ante los que, como el Abad Virila con el trino del ruiseñor, quedarse extasiado trescientos años.
La contemplación del bosque hermoso fue el regalo para nuestros ojos durante un puñado de amaneceres y otros tantos atardeceres. Fue un regalo, sí, quizá inmerecido, para quienes aún soñamos con buscar la belleza sobre todas las cosas.

5 de Junio, 2005

Benahoaré

Atardecer en Benahoaré
Benahoaré es una montaña que surge en medio del mar y que guarda en sus entrañas misterios ancestrales grabados en la roca, apenas inteligibles para nosotros. Sus secretos están custodiados por diez mil lagartos, que fueron a su vez testigos de la llegada de los primeros pobladores.
Benahoaré es una isla tranquila habitada por gente tranquila. Si uno quiere, puede penetrar en sus bosques y ocultarse del sol para luego bajar a la costa a bañarse en el mar. Cuando uno la recorre le invade una sensación de pisar por donde otros, hace miles de años, andaron en busca de un lugar donde vivir.
Ojalá su belleza se conserve para siempre. Ojalá Benhoaré no sea nunca memoria.

30 de Agosto, 2004

Mar de la infancia

El Atlántico (La foto es de Mae)

He vuelto al mar de mi infancia. No fue el primer mar que vi, ni el único, cuando era niño, pero sí es del que recuerdos más vivos, alegres e impresionantes tengo. Es, concretamente, el trocito de océano que acaricia las Rías Baixas gallegas, más concretamente allí donde el las aguas del milenario Miño van a morir, tras separar y acercar a la vez el sur de Galicia del norte de Portugal.

Qué bello ha sido volver y compartir con ella un paisaje, un clima y unos colores que son un poco parte de mi. Por momentos, ante la inmensidad de ese mar, ante las playas que vieron arrivar a la Pinta con las primeras noticias del descubrimiento de América, he vuelto a ser el niño que miraba, con una mezcla de tristeza y asombro al tiempo, a aquella señora que andaba (y anda aún hoy) por Playa América o por Playa Ladeira cantando: ¡Barquiiiiños! ¡Barquiiiiños!. Me ha alegrado ver cómo los niños siguen comprando barquillos a aquella señora. Es como si no hubiera pasado el tiempo. Como si todo, o casi todo, estuviera como lo vi hace diez, quince, veinte años.

Me ha hecho muy feliz volver al mar de mi infancia.

29 de Agosto, 2004

Mensaxe na area

Cando Paco chegou, atopose con un extrano mensaxe na area…

O extrano mensaxe

30 de Junio, 2004

Vivir para no morir (souvenir onírico)

Mae saluda telepáticamente a Gala y DalíHemos salido del huevo cósmico para recorrer los caminos en busca de la inmortalidad de Salvador Dalí y su amada Gala. Habiendo surcado con un cadillac lluvioso las rugosidades encefálicas del genio, nos hemos encontrado también con nosotros mismos, renovados, sobrevolando las calas de Cadaqués, Port Lligat y el Cap de Creus, como peregrinos fenicios, dejando caer de los cajones abiertos de nuestro inconsciente la ropa que ya no necesitamos. Nos hemos atomizado y, desnudos, almorzamos buen pan payés con embutidos de la tierra a la orilla del Mare Nostrum, todo ello para celebrar que tras recorrer el triángulo púbico (Cadaqués-Figueres-Púbol), onfalos del microcosmos ampurdanés, ya no entendemos la vida sin ser Mae y Nihilsum.

Al fin podemos clamar: Alcatxofes! Alcatxofes! Què grans i què macas!

Página de la Fundació Gala-Salvador Dalí

6 de Mayo, 2004

El que no liga es porque no quiere

Nuevos tiempos, nuevas estrategias

28 de Septiembre, 2003

Viaje a Extremadura II: Los romanos

Restos de un templo de Augustóbriga, S. II. Bohonal de Ibor. Cacéres.

Al bueno de José Hierro que no le gustaban los destinos exóticos para sus viajes: “Sólo me siento cómodo allí donde han estado los romanos”, decía.

Yo quizá no sea tan riguroso, pero en cierto modo le entiendo. Del sur de Inglaterra a los Balcanes, de la Renania alemana a las costas de Libia, si uno ve una de esas imponentes ruinas a miles kilómetros de su lugar de origen es como si se sintiera un poco en casa.

Dentro de la Península Ibérica, Extremadura concentra buena parte de los restos mejor conservados de la civilización romana. Camino de Guadalupe, entrando en la comarca de Los Ibores, encontramos por azar uno de ellos. En medio del campo, junto a un embalse, estas columnas se erigen aún orgullosas como flechas hacia el cielo, como para recordar, casi dos mil años después de su creación, que allí hubo una ciudad habitada por gentes como nosotros.