Archivo de la categoría Poemas

4 de Abril, 2007

Es tarde

Humpty Dumpty está de suerteEstar de cháchara.
Estar de uñas.
Estar de brazos cruzados.
Estar de vuelta.
Estar de muerte.
Estar decorando la oficina.
Estar de morros.
Estar de suerte.
Estar de enhorabuena.
Estar de guasa.
Star Wars.
Estar de capa caída.
Estar delante.
Estar detrás.
Estar decidido a contarlo todo.
Estar depre.
Estar de puente.
Estar de vicio.
Es tarde para estar de.

24 de Junio, 2006

Parece ser que el hombre

Parece ser que el hombre sufre y como
no hay balanza que pese lo que sufre
sólo se sabe que el dolor es plomo
y sin embargo huele como azufre

No hay tampoco termómetro que diga
los grados del pesar que sólo pesa
Sólo se sabe que el dolor es miga
de un pan que nunca estuvo en una mesa

Cuando te encuentres mal busca un rincón
Y ponte allí a comer tu carne cruda
que está en tus manos como está en tus pies

Date un banquete hambriento corazón
Y ya verás que el llanto no te ayuda
Ya no te ayuda fue llanto y no lo es.

Un soneto de Carlos Edmundo de Ory.

7 de Agosto, 2005

(Intento de) koan póstumo en tiempos del núcleo del átomo

Los hibakushas del subsuelo sentimos anoche la sed y la desesperación.
Oppenheimer, allá donde esté, llora los lamentos de los asesinados y la necedad de los asesinos.

25 de Enero, 2005

Vivamos

En medio del páramo seco de la desinspiración convaleciente, estos versos alumbrados por los amados labios:

Y vivamos, que de nada somos amos
Vamos, vamos, no hablemos de dinero
y sin más suspirar como comadres
anda ya con tu semana al hombro.

Carlos Edmundo de Ory

2 de Junio, 2004

Carta a los esclavos de Babilonia

Muchas veces preguntáis con desprecio quiénes somos.

Somos los que andan solos evitando las riadas de cuerpos en las estaciones de metro y centros comerciales.

Somos los que reclamamos el silencio cuando truenan los himnos de mortero y metralla.

Somos los que cierran los paraguas cuando llueve.

Somos los hijos de los que levantaron el azadón para no hundirlo nunca jamás en la tierra del cacique.

Somos los que tatuamos de colores las paredes grises que tanto os gustan.

Somos los que rompemos los espejos ante los cuales os maquilláis todas las mañanas.

Somos los que cortamos con tijeras vuestras caras corbatas (Es el justo castigo por haber cortado la cuerda de las cometas a nuestros hijos).

Somos los que aspiramos niebla y exhalamos esperanza.

Somos los que hemos encontrado la salida del laberinto. Por eso podemos entrar y salir cuando queramos. Por eso jamás nos atraparéis, ni siquiera aunque pudieráis vernos.

20 de Diciembre, 2003

La parte chunga de nosotros mismos

Bella contradicción, enigma amado,
la rosa se eterniza en las tabernas.
Lesbiana juventud, muestra las piernas
para que el viejo Dios viva endiablado.
A fuerza de ternura y de botellas
logramos que también Dios tangueara,
era normal de Dios que se endiosara
y llamase Señor de las estrellas.

Pero que emperador fuera del todo
y vitalicia majestad del uno,
que fuera el éter y que habitara el lodo
y la torta ramos de mi desayuno?

Venga, por Dios, un poco de respeto,
y aquel día perdimos la paciencia,
y en lugar de la cruz, el amuleto
al cuello nos colgamos de la ciencia.

Aquel fisgón abstracto y timorato,
aquel glorificado absolutista,
no lo mato el materialismo chato
ni la bomba infantil del anarquista.

Y es que Dios no es la espiga ni el minuto,
ni la azarosa Historia y sus abismos.
Dios es la copa, el chute y el canuto:
Los martes trece de nosotros mismos.

Los martes trece de nosotros mismos , versos del poeta malagueño Juan Miguel González posteriormente musicados por los maravillosos Tabletom en su tema La parte chunga.

23 de Noviembre, 2003

Concédeme esos cielos…

Cóncedeme esos cielos,esos mundos
dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese
abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.

Dame luz sombría, apasionada y
firme
de esos cielos lejanos, la armonía
de esos mundos sellados,
dame el límite mudo, el detenido
contorno de esas lunas de sombra,
su contenido canto.

Tú, el negado, da todo,
tú, el poderoso, pide,
tú, el silencioso, dáme la dádiva
dulcísima
de esa miel inmediata y sin sentido.

Los versos son de la poetisa (entre otras muchas cosas) uruguaya Idea Vilariño (Montevideo, 1920)

Biografía de Idea Vilariño

El mar no es más que un pozo

Idea